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Philadelphia 76ers : "Trust the process" ¡OK! pero hasta cuando?

Actualizado: 30 jun 2020

No hay mejor ejemplo de una reconstrucción económica y/o deportiva de un equipo que la de los Philadelphia 76ers; la histórica franquicia de Pensilvania comenzó una operación de TANKING en 2013, aunque la palabra es tabú en el deporte de elite, ya que consiste básicamente en perder partidos para estar en lo mas bajo de la tabla de clasificación, con el objetivo de tener las mejores posiciones en el Draft, y así poder seleccionar los mejores Rookies.


“The Process”, así lo apodaron esta operación en Phili, empezó por una fase muy larga que duro cuatro años en los que los sixers han sido un poco la basura de la NBA, recuperando contratos de jugadores que las demás franquicias no querían, y rascando Picks de Draft de primera y segunda ronda; mucho tiempo para una de las aficiones mas exigente de toda Norte América; el General Manager de la época, Sam Hinkie, fue el que tuvo valor de poner en marcha este proceso como consecuencia de la falta de buenos resultados, y a pesar de ser despedido en 2016, Hinkie es considerado a día de hoy como un héroe en la ciudad, y un personaje muy importante en los backstage de la NBA. Su “All-in” representa perfectamente la mentalidad del publico local, en philadelphia es todo o nada, no valen términos medios; y hablo de la ciudad, porque la misma pasión generan tanto los Flyers, equipo de hockey sobre hielo (NHL), como los Eagles, equipo de futbol americano (NFL).

El primer paso del Process fue la contratación de Brett Brown como entrenador, y ofrecerle de entrada un contrato de 5 años con la idea de tener estabilidad en el banquillo a largo plazo, y veremos unos años después que el trabajo realizado por el coach ha sido excepcional. Las primeras “apuestas” no salieron bien del todo, jugadores como Nerlens Noel o Michael Carter-Williams no consiguieron establecerse como titulares, uno por lesiones y el otro por simple rendimiento. Pero en 2014, tercer pick de la primera ronda, los Sixers escogen a Joel Embiid; y parecía que por fin iban a poder salir del agujero en el que se metieron… ¿el problema? Que no pudo jugar ningún partido de la temporada 2014/2015 por lesión, y los resultados seguían siendo igual de patéticos, 18W-64L en 13/14, 19W-63L en 14/15, y peor aun en la temporada 15/16, donde en pocos partidos Embiid vuelve a recaer, y la selección de Jhalil Okafor en la Draft aportó nada, 10W-72L.


«Trust the Process » (confia en el proceso) se convirtió en el lema de la franquicia ya que no le quedaba otra que confiar en la recuperación de Embiid, y más allá de lo deportivo, económicamente hablando fue un golpe maestro de marketing lo que generó el eslogan. La elección de Ben Simmons como primer pick de la Draft 2016 ayudó mucho también en transmitir fe a los aficionados. ¿ahora qué? Pues como todos los años, la maldición del novato continua, Simmons se lesiono en la Summer League y se perdió la temporada, – parece mentira, pero los sixers tuvieron muchísima mala suerte con las lesiones --, temporada en la que Embiid empezó a demostrar su potencial (20 pts - 8 Reb) pero que acabó con otro balance negativo, 28W-54L, lo que provocó el “sacrificio” de Hinkie, y con su marcha, la de jugadores como Noel u Okafor.

A partir de 2017/2018, con la elección de Markelle Fultz y el fichajes de JJ Redick, además de poder finalmente contar con el du Embiid-Simmons, las ansiadas victorias volvieron, el Wells Fargo Center volvio a ser una plaza fuerte de la NBA, el fervor de las fans se volvió a sentir en las calles, y Philadelphia vuelve a estar entre los grandes, digo Philadelphia porque los Eagles (NFL) ganan el Superbowl tras una campaña de playoffs extraordinaria a lo largo del mes de enero, esa misma ola contagió seguramente la franquicia de Basket y a todos los ciudadanos. Abril 2018, los Sixers cierran la temporada regular con 52W-30L y vuelven a Playoffs seis largos años después.

La vuelta a las fases finales triplicó literalmente el valor de la franquicia que supera ya los 1500 millones, cuando había bajado a 600milliones en 2013; duplicó la asistencia en la arena (13.940 de media en 2015, 20.405 en 2017), y sobre todo, triplicó también los beneficios de la entidad, que pasaron de ser de unos 20 millones de euros en 2013 a mas de 65 millones actualmente.

La temporada 18/19 fue la de la confirmación, finalistas de la conferencia Este, y a la puertas de las finales NBA si no fuera por aquella milagrosa canasta de Kawhi Leonard que pega hasta 5 veces en el aro antes de entrar, con un efectivo muy completo, nombres como Jimmy Butler o Tobías Harris se unieron al grupo, y formaron un quinteto impresionante, y el banquillo contaba con multitud de role-players como landry shamet o Amir Jonhson, un JJ Redick de otro planeta y el duo Joel Embiid – Ben Simmons reconocido All-Star, la temporada fue un éxito total a pesar de perder la final.

Llegamos por fin a lo que mas nos interesa, la actualidad; la temporada 19-20 empieza con un controvertido fichaje de Al Horford, jugador de los Boston Celtic, eterno rival de los 76ers, con un contrato muy elevado, y con las polémicas marchas de Jimmy Butler que confiesa no llevarse bien con el resto de los jugadores del roster y de JJ Reddick cuya importancia en las rotaciones fue ninguneada. Sobre el papel, con Embiid, Simmons, Horford, Harris y Josh Richardson, Phily tiene uno de los quintetos mas impresionantes de la liga, pero en el terreno de juego vemos muy pronto que nada es tan bonito como lo parece: - Al Horford, un puesto 4, alero que tiende a entrar mucho a la pintra, y Joel Embiid, un 5, interior que juega mucho por fuera, chocan mucho, se pisan los talones demasiado y Brett Brown se ve obligado a dejar a Horford en el banquillo porque los dos juntos no son compatibles. - Sumamos a esto el papel de Tobias Harris, un 3 que no ataca mucho el aro y prefiere coger tiros a mi-distancia, espacio ocupado siempre por Horford o Embiid, con lo cual, nos hemos encontrado a tres jugadores, de tres posiciones diferentes, en un espacio de dos metros cuadrados, no puede salir nada buen de ahí. - El nivel de Josh Richardson no ha sido lo esperado, el que llega en el trade de Butler con la idea de sustituir a Reddick y representar ese peligro exterior, ha tenido algunas actuaciones para borrar, incluso un 0 de 7 contra los Wolves. - Ben Simmons, point guard, defensivamente irreprochable, pero con reconocidos problemas en el tiro exterior, en ataque aporta muchas asistencias, y su misión es atacar el aro, ya que no hay quien lo hace en el equipo, pero para hacerlo se necesita espacio, espacio que te liberan compañeros al abrirse en las bandas; si tres de tus compañeros están metidos en una misma zona, y el único abierto es Richardson que no representa una amenaza real para el rival, pues simplemente no hay espacio. En Resumen, Simmons no tiene espacio para atacar el aro, Harris Embiid y Horford se molestan unos a otros, y Richardson no es la amenaza exterior que se suponía que iba a ser. El Coach tiene muchos problemas que resolver, mas vale que haya banquillo para poder mover fichas. ¡Ah, Sorry, hemos traspasado la mayoría de los role players que teníamos! Efectivamente, Markelle Fultz, Wilson Chandler, Robert Covington, James Ennis, TJ McConnell, Shake Milton, Greg Monroe, Dario Saric, Landry Shamet, Mike Muscala,… ya no están! Los Sixers han pasado de tener una plantilla de 26 jugadores a tener 16; estamos hablando de diez jugadores de rotación de los cuales han decidido separarse justo cuando vienen de perder una final contra un equipo de Toronto cuyo punto fuerte ha sido precisamente su segunda unidad. A pesar de un intento desesperado para recuperar Alec Burks y Glen Robinson de los Warriors a final de año, los Sixers han perdido esa profundidad de banquillo que hace el sello muchas veces de los equipos ganadores; los mismos Warriors han tenido un banquillo espectacular, aunque no es trending topic, la segunda unidad de los californianos ha sido espectacular todos estos años.


Problemas tácticos importantes, no hay banquillo para retocar algo o hacer cambios, no hay flexibilidad salarial para mover jugadores, y ahora mismo el nivel de los Milwauckee Bucks, Los Angeles Lakers y Clippers, Toronto Raptors, están muy por encima de los Sixers, de hecho los de Phily se han visto superados por Boston y Miami en clasificación y en juego. ¡Ya sabemos cómo funciona esto! Si el equipo no funciona, se va a sacrificar al entrenador, pero aquí Brett Brown no tiene la culpa de los fichajes de su directiva, y después de todo lo que ha hecho por la franquicia, después de llegar a la final de conferencia y de rozar las finales NBA, esta claro que no seria justo ni tampoco resolvería el problema.

¡Vale! ¿Qué hacemos entonces? Una de las claves es que Joel Embiid tiene que jugar más en la pintura y comerse a los Rudy Gobert, Marc Gasol,… y plantar cara a Giannis Antetokounmpo. Habrá que aceptar que el fichaje de Horford ha sido un error y buscarle salida al jugador, recuperando así algo de flexibilidad para poder buscar en el mercado a gente que pueda encajar en ese perfil de role player y sobre todo, tiro exterior porque ni Tobias Harris ni Richardson van a sustituir a JJ Reddick.

Si consiguen hacer esto y alguna que otra cosa más, y vemos mejora y buenos resultados, estaremos pendientes de ver hasta donde llega el Process, y ¡ojalá sea así! Porque si no funciona, habrá sacrificados: Opción Brett Brown, la decisión de relevar al coach del process de su función podría hacer mucho daño a la franquicia y supondría el fin sin duda de este proyecto. Opción jugadores, implica “romper” el duo Embiid-Simmons, buscar salida a Ben Simmons, lo que también seria el fin del proyecto.

El final del Process esta cerca, para bien o para mal, pero estamos en la recta final, se aproximan tiempos complicados en Philadelphia si no hay resultados antes del verano 2021. No nos preocupa el futuro del entrenador porque el trabajo que hecho ha sido muy completo y hay una decena de franquicias al que les interesaría su perfil, el futuro de los jugadores es otra historia, una incógnita que va a depender de la teórica destinación. Lo que si que nos preocupa es la franquicia, y no ver este proyecto tener un final feliz, aunque no seamos de los sixers, hay que reconocer el trabajo hecho y admirar la paciencia que se ha tenido. Recordemos que nombres como Wilt Chamberlain, Julius Erving, Moses Malone, Charles Barkley y Allen Iverson han pasado por la casa.



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