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NBA is coming...

La gran noticia de este final de año es la vuelta de la mejor liga de baloncesto del mundo; después de innumerables reuniones, varios debates, y muchas dudas, parece que Adam Silver, la NBA, los jugadores y los Sponsors han llegado a un acuerdo: la NBA vuelve el 22 de diciembre, justo antes de la navidad.

Los americanos en general, serán buenos para algunas cosa, malos para otro (como todos), pero hay que reconocer que el sistema de la NBA es más que envidiable; vamos a intentar explicar la situación en la que se encuentra la organización y el papel importante que juegan los jugadores para entender exactamente el proceso que nos permitirá tener NBA en este final de año tan complicado.


La temporada 20-21 será diferente: 72 jornadas (en lugar de 82), aforo limitado entre el 25% y el 50% según la evolución de la situación sanitaria en cada estado, y una pretemporada reducida (2-3 partidos).



El primer dato importante es que el salary cap se va a mantener en 109.14 M; lo que permite asegurar que para la temporada 21-22 habrá un aumento de entre 3% y 10% en el tope de la masa salarial global de las franquicias. ¿Por qué es tan importante? pues por simple motivo, aunque bastante complejo de entender: el salario de los jugadores depende de ese salary cap. Las reglas económicas de la NBA son democráticas: + todas las franquicias, tanto las más ricas como las más pobres tienen que gastar lo mismo en jugadores, los que permite nivelar las diferencias. No pueden gastar más que el tope del salary cap establecido como tampoco pueden gastar menos del 90% de ese limite.

+ el convenio colectivo de la NBA prevé una redistribución del 49% de los ingresos a los propietarios y el 51% a los jugadores. Es decir, las franquicias tienen que darle a sus jugadores un poco más de la mitad de sus ingresos, lo que significa que cuantos más ingresos generen, más dinero tienen que reembolsar a sus deportistas, más elevado estará el tope salarial (salary cap).


Teniendo en cuenta estas dos reglas, se entiende que es una especie de circulo en el que mientras la liga genere cada vez más ingresos (derechos de televisión, venta de camisetas y artículos, entradas, etc...), franquicias, propietarios y jugadores tendrán cada vez más ingresos, el salary cap seguirá aumentando, y TODOS SALEN GANANDO.


Volviendo a nuestro tema, el mantener el tope salaria significa que la NBA prevé mantener los ingresos a pesar de la reducción de numero de partidos y del aforo en las salas. Es más, esa gente tan visionaria tiene el don de estar siempre muy por delante de los demás, y asegura así un nuevo aumento para el año que viene. Pero este ya es otro tema.


Con todo esto, se entiende pues que parte del salario de los jugadores, el elemento clave del espectáculo, depende de los ingresos de la franquicia. Dicha parte proporcional viene especificada en los contratos en forma de porcentaje (generalmente entre el 1% y el 10%) sobre el salary cap. Es decir, si el salary cap baja, los salarios bajan.


Está claro pues que tanto NBA, como franquicias y sus jugadores están juntos en esto; nadie quiere una bajada en sus ingresos.

Una de las opciones para la vuelta de la liga era el 18 de enero, con el Martin Luther King day, pero dicha fecha significaba unas perdidas de entre 500.000 M y 1 Millar de dólares a la NBA, un 12.5% . Ya que la liga se reduciría a 52 partidos. En este caso, el salary cap bajaría a 95.5 M, lo que implica automáticamente una bajada del 12.5% en los salarios de los jugadores. Después de las negociaciones con los propietarios y los propios jugadores, la fecha del 22 de diciembre parece la mas razonable para que nadie se vea perjudicado económicamente.


El plan presentado por la liga presenta unas posibles perdidas del 40% debido a la reducción de aforo en las salas, así como la anulación de espectáculos en los tiempos muertos y descansos (entre otras cosas), pero el acuerdo entre jugadores, franquicias y los ejecutivos de la NBA es el siguiente:

+ Los jugadores aceptan una reducción de salario del 10%. Ese dinero será utilizado para compensar dichas perdidas. digamos que es una especie de "inversión", ya que renuncian a una parte de su salario esta temporada, para poder cobrar completo más aumento el próximo año.

+ Los propietarios asumen reducir los beneficios a cambio de mantener los salarios de todos los empleados (no jugadores) de las franquicias, hablamos de personal de gimnasios, de salas, de oficinas,...


Antes de hablar de lo deportivo, hay que saludar la confianza que tiene la NBA, tanto por parte de los diferentes estados, como por parte del propio publico; Adam Silver ha demostrado la capacidad de gestión de su organización frente a la pandemia, dos meses y medio en la burbuja de Orlando y ningún caso registrado, ni jugadores, ni staffs, ni personal,... y no solo hablamos de los equipos, las diferentes plantillas de restaurantes, hoteles y seguridad, 0 caso en Disney durante el tiempo que la NBA estuvo al mando. Mejor que cualquier gobierno 😆


En lo deportivo, la decisión ha sido complicada; el problema es que hay equipos (Hornets, Bulls, Warriors, Wolves, Cavaliers, Pistons, Hawks) que llevan sin jugar desde el mes de marzo, casi nueve meses de parón, y que están mas que dispuestos a empezar una nueva temporada. pero hay otros (Lakers, Heat, Celtics, Nuggets) que han jugado su ultimo partido hace un mes y que van a tener poco tiempo para descansar y volver a ponerse en forma. En este aspecto lo que se va a ver en el inicio de temporada es una verdadera incógnita; los que han estado parados tanto tiempo estarán seguramente en mejor estado físico, pero muchos pueden sufrir la falta de ritmo, por el otro lado, equipos como Bucks o Clippers que se han quedado con las ganas de llegar a las finales tendrán probablemente más hambre que otros... el teaser de la temporada 20-21 está hecho.




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